INTELIGENCIA ARTIFICIAL

APLICADA AL INTERIORISMO Y ARQUITECTURA

TRANSFORMERS AUTOREGRESIVOS

¿Quienes utilizan estos algoritmos?

Los Transformers autoregresivos se utilizan principalmente en modelos de generación de texto, aunque algunos modelos de generación de imágenes también los emplean. Sin embargo, su aplicación más extendida es en los llamados LLM (Large Language Models) o Modelos de Lenguaje a Gran Escala.

Los LLM (Large Language Models) son modelos de inteligencia artificial diseñados para comprender y generar texto de manera similar a un humano. Entrenados con billones de palabras extraídas de libros, artículos y la web, pueden responder preguntas, escribir textos e incluso razonar sobre distintos temas. Modelos como GPT-4 o Gemini procesan enormes cantidades de datos y tienen billones de parámetros, lo que les permite generar respuestas cada vez más sofisticadas.

Este concepto es clave, ya que los tokens se utilizan tanto para calcular el coste del uso de los modelos como para medir su velocidad de procesamiento.

Un token es la unidad mínima de texto que un modelo de lenguaje procesa. Puede ser una palabra, parte de una palabra o incluso un signo de puntuación. Por ejemplo, en la frase «Los LLM son impresionantes», un modelo podría dividirla en los tokens: «Los», «LLM», «son» e «impresionantes». Los modelos de IA no leen el texto como los humanos, sino que trabajan con miles de tokens por segundo para generar respuestas coherentes.

Se utiliza el término «alucinación» para describir el momento en que un LLM genera una respuesta falsa. Es una expresión con cierto aire romántico, que evoca la ensoñación humana o los errores involuntarios causados por factores externos. Sin embargo, en realidad, las alucinaciones de los LLM son simplemente fallos. Como cualquier otro programa, los LLM pueden equivocarse, y es fundamental tenerlo en cuenta para no caer en una confianza excesiva.

Desde hace meses, han surgido modelos multimodales que van más allá de la simple generación de texto. Ahora, estas inteligencias artificiales pueden ver, leer, escuchar y hablar, combinando distintas capacidades en un mismo sistema. La visión artificial les permite interpretar imágenes y vídeos, las búsquedas en internet mejoran la precisión de sus respuestas al acceder a información en tiempo real, y la capacidad de leer y analizar documentos facilita la comprensión de textos complejos. Además, pueden generar imágenes, convertir texto en voz y reconocer el habla humana, haciendo que la interacción con ellas sea cada vez más natural y fluida.

Esta evolución no solo mejora la comunicación con los modelos de lenguaje, sino que también los acerca a un uso más versátil en tareas que requieren múltiples formas de procesamiento de información, desde la educación hasta la asistencia en la investigación y el análisis de datos.

En los últimos meses, la evolución de los modelos de lenguaje ha ido más allá de la simple generación de texto. Han surgido nuevas arquitecturas de razonamiento, sistemas de búsqueda avanzada y el desarrollo de agentes autónomos, capaces de ejecutar tareas más complejas con menor supervisión humana. Se espera que en los próximos años estas tecnologías refuercen la capacidad de los LLM (Modelos de Lenguaje a Gran Escala) para ofrecer respuestas más precisas, realizar análisis en profundidad y conectar diversas fuentes de conocimiento en tiempo real.

Hasta ahora, estos modelos han operado principalmente procesando información en base a patrones, pero los nuevos enfoques buscan dotarlos de una capacidad de razonamiento más estructurada. En lugar de limitarse a predecir la palabra más probable, comienzan a integrar procesos de pensamiento más cercanos a la deducción y la inferencia, explorando distintas posibilidades antes de dar una respuesta.

Por otro lado, los agentes de IA están diseñados para no solo responder preguntas, sino actuar sobre el entorno digital de manera autónoma, planificando acciones, accediendo a múltiples fuentes de información y ejecutando tareas de forma encadenada. Este avance nos acerca a modelos que no solo informan, sino que toman decisiones, refinan sus propios procesos y optimizan la forma en que interactuamos con la tecnología.

A medida que estas capacidades evolucionan, el horizonte de la Inteligencia Artificial General (AGI) se vislumbra con más claridad. No se trata solo de mejorar la generación de texto, sino de desarrollar sistemas capaces de aprender, adaptarse y razonar con un nivel de autonomía cada vez mayor.

El camino está trazado y la dirección es clara: los modelos no solo responderán preguntas, sino que entenderán contextos, anticiparán necesidades y colaborarán activamente en la construcción del conocimiento.

Para poder avanzar, los Transformers autoregresivos siempre deben mirar hacia atrás, generando cada nuevo elemento en función de lo que ya han construido previamente.